MATRIMONIO: LA PALABRA QUE ‘SEPARA’ A SINALOA

Fue cosa de que les abrieran las puertas y tomaran sus lugares para que se soltaran los diablos en el salón de sesiones del Congreso del Estado.

“Los LGBT” contra los “Religiosos”. Matrimonio original contra matrimonio igualitario. Conservadores contra progresistas. Al final, 20 diputados de 38 se impusieron para decir no al matrimonio igualitario

COLATERAL SINALOA/ REVISTA ESPEJO

A las 10:20 de la mañana aproximadamente los guardias les dejaron entrar. Faltaban 40 minutos para el inicio formal de la sesión en la que habría de discutirse si se aprobaba o no el matrimonio igualitario en Sinaloa.
No se supo quién inició la guerra de gritos. En minutos se llenó el salón. Se puso a tope. Los LGBT extendieron sus banderas de colores, alzaron sus pancartas. Los “Religiosos” hicieron lo propio en sus terrenos.
La gritería era al unísono. Había que leer los labios para entender.
¡No religión, constitución! ¡No religión, constitución!, gritaban los LGBT. ¡Estado laico, Estado laico, Estado laico!
¡Diseño original!, ¡diseño original! ¡Familia, familia, familia! ¡Hombre y mujer! ¡Hombre y mujer! ¡Hombre y mujer!, respondían los Religiosos.
Así se la llevaron durante alrededor de 50 minutos. Hasta que empezaron a aparecer los diputados locales. Y luego Marco César Almaral Rodríguez, inició la sesión y sus frecuentes referencias históricas.
Fue el primer punto a tratar.

La diputada de Morena, Francisca Abelló Jordá, fue la que empezó la ronda de oradores. ¿Quién en contra? ¿Quién a favor?
En el ambiente previo, entre pasillos y pláticas a lo corto, se prefiguraba una aprobación del matrimonio igualitario. Aunque todo quedaba en conjeturas, suposiciones, en poses de pseudo conocedores de cómo se manejan las cosas entre los diputados.
Con Abelló Jordá en tribuna los LGBT empezaron a sentir la balanza de su lado.
“Diputados, qué quieren: ¿un Sinaloa de homofobia?”, preguntó la morenista.
Y vino la respuesta de los “Religiosos”.
“¡No es homofobia, es familia! ¡No es homofobia, es familia! ¡No es homofobia, es familia!
La interrupción se alargó por más de un minuto. Continuó para decir que Morena apoyaba el matrimonio igualitario. Los del arcoíris montaron una efímera fiesta con gritos y pancartas.

La diputada priista, Margarita Inzunza.

La segunda oradora fue de la diputada priista Margarita Inzunza.
“Rechazamos de manera contundente el dictamen… Pensamos que la mejor solución legal es usar una figura alternativa… No aceptamos que se desvirtúe el concepto de matrimonio y familia”.
El PRI anunciaba su rechazo. Cantados, ocho votos en contra.
Los “LGBT” reaccionaron desde sus lugares.
“¡Homofóbica! ¡Homofóbica! ¡Homofóbica! ¡No somos fenómenos! ¡No somos fenómenos! ¡No somos fenómenos!
“El tema divide, polariza, confronta a los sinaloenses…”, dijo Margarita Inzunza.
“¡El mismo PRI de siempre! ¡El mismo PRI de siempre! ¡Son minoría, son minoría”, le refutaron.
El ambiente se tornó denso, pesado. Se empedró de posturas tan divergentes, tan incompatibles. Aquí una señora de 70 años agitando su bastón a favor de la familia. Allá una chavita de cabellos verdes tachonada de ‘percings’ y tatuajes, con una banderita multicolor.

Jorge Villalobos, el líder del grupo parlamentario del PAN

Entonces vino Jorge Villalobos, el líder del grupo parlamentario del PAN en el Congreso. No dijo nada que sorprendiera a nadie. Dijo lo que todos esperaban escuchar.
Que “el fin primigenio del matrimonio es la perpetuidad” de los seres humanos, que el dictamen para modificar el Código Familiar de Sinaloa, y con ello dar paso al matrimonio entre personas del mismo sexo, “no reúne las condiciones para que el PAN dé su voto a favor”.
“¡Viva la familia!”
Punto.
Los Religiosos le festejaron. Con gritos, con más gritos.
Vino el PRD. Édgar Augusto González, el único diputado de este partido en el Congreso dijo que iba a favor. Un voto en un tema tan reñido podría representar que la balanza se fuera para uno u otro lado.
Pedro Villegas Lobo se le fue encima a Villalobos. El juego de palabras de sus apellidos no les hacía coincidir.
“Te enfiestaste con tus amigos… Irrumpiste a la familia… ¡La religión jamás va a estar por encima de la Constitución!”, le dijo al panista, recordándole aquel desliz en el que Jorge Villalobos apareció en un video en medio de una fiesta con prostitutas (o scorts).
Por alusiones personales, Villalobos subió a tribuna y dijo que la familia lo sacó de este hoyo.
“Ánimo, Montana”, le gritaron los “LGBT”.

El ánimo volvió a agriarse. Con el tema bastante discutido, se procedió a la votación. Dos diputados presentaron justificantes. De 40 había solamente 38. Ocadio García por motivos de salud (infarto)… Y Karla Montero, quien ha declarado abiertamente su homosexualidad, no acudió…
Dieciocho votos para los “LGBT”. 20 para los “Religiosos”.
El matrimonio igualitario no pasó en Sinaloa. El presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, dijo que el tema no volverá a presentarse en lo que queda del presento periodo ordinario de sesiones.
Tiago Ventura, del Comité de la Diversidad, dijo que Sinaloa era una vergüenza a nivel nacional por el rechazo del matrimonio igualitario.
Y los bandos confrontados fueron abandonando el salón de sesiones. Marcando una línea divisoria, una franja invisible entre ellos.
Las religiosas con sus faldas largas rozando tobillos, con sus “Dios lo bendiga”, con sus crucifijos y oraciones y dogmas, a favor del diseño original de la familia. “Que lo llamen unión, sociedad, pero no matrimonio”, decían.
Y los “LGBT” con sus colores, con sus shorts y banderas rechinantes, “matrimonio igualitario ya”. Mujeres asumiendo poses de hombres y hombres actuando como mujeres.
Ya se les verá de nueva cuenta por estos rumbos. Con sus posturas y opiniones y gritos y pugnas. Porque es una palabra la que divide a estos niveles: matrimonio.

La bancada Priista votó en contra del matrimonio igualitario

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