LA TRAGEDIA DE “EL PIRATA”: DOS AÑOS DE IMPUNIDAD

*La noche de trago, fiesta…y balas, que nadie olvida por el asesinato de dos jóvenes mujeres y un adulto, además de otros 9 heridos

Culiacán, Sinaloa.- Los primeros proyectiles disparados por
el AK-47, el AR-15 y la pistola calibre 45 hicieron volar en pedazos la puerta
de cristal del bar “El Pirata”. Adentro, unas 40 personas, entre clientes y
empleados, se tiraron al suelo al escuchar el estallido de los cristales y al
sentir como las balas pasaban cerca de sus cabezas. Otras corrieron hacia los
baños y los lugares más apartados de la puerta hecha añicos.

Los proyectiles alcanzaron a más de uno, pero aun así,
heridos, se arrastraron buscando los rincones del antro, lejos de los cristales
que se hacían pedazos, de las balas que zumbaban… lejos de la muerte. Lo que no
supieron era que el ataque apenas recién comenzaba.

Afuera, los 10 clientes que permanecían ocupando las mesas
de la terraza del bar alcanzaron a ver cuando tres jóvenes se apostaron en el
estacionamiento, levantaron las armas, una de ellas supuestamente chapeada en
oro, y apuntaron hacia el bar que se encontraba en la segunda planta de una
plaza comercial, ubicada sobre el bulevar Enrique Sánchez Alonso, a tan solo
300 metros de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado.

Al escuchar los disparos, todos ellos también brincaron de sus asientos y corrieron, pero tampoco se salvaron del ataque.

Uno de los sicarios apuntó hacia la gente que huía por el pasillo y disparó. “José” fue alcanzado por las balas y cayó. El instinto de sobrevivencia lo hizo arrastrase por más de 15 metros dejando tras de sí un rastro de sangre, dolor y cristales rotos hasta que ya no pudo más. Allí fue encontrado 20 minutos después del ataque, por policías y paramédicos de la Cruz Roja, quienes lo bajaron en una camilla de la segunda planta para llevarlo a un hospital.

La zapatilla de una de las jóvenes que se divertía en el bar quedó sobre el pasillo.

Eran las 02:30 horas del 24 de febrero del 2017. Y así,
entre el llanto y la histeria, algunos de los sobrevivientes contaron el
infierno en que se convirtió esa velada de fiesta y diversión, a los policías
que llegaron en minutos para atender el reporte de una balacera.

Hoy, dos años después, el caso sigue impune y el bar jamás
volvió a abrir, pero los agentes policiacos tienen todavía fresca en la memoria
ese día que impactó a la opinión pública por la magnitud y la saña con la que
se cometió el ataque. Un ataque que dejó como saldo la muerte de Yamileth, de
17 años, de Raúl Otero, de 47, supuestamente originario de Cuba, con domicilio
en Culiacán, y de la joven Zuzel, de 22.

Otros nueve jóvenes, cuatro mujeres y cinco hombres, que se divertían, también resultaron heridos, entre ellos “José.” Los sobrevivientes contaron a los policías que esa noche de “Papa, trago y fiesta”, como rezaba el eslogan que se podía leer debajo del letrero del bar “El Pirata”, se convirtió en tragedia.

Los testigos informaron a los policías que antes del ataque, en las mesas de afuera del bar, se encontraban tres sujetos “malencachados” que portaban radios de comunicación y aparentemente llevaban pistolas fajadas; y que uno de ellos empezó a molestar a una joven, por lo que el personal de seguridad del bar al darse cuenta se acercó para calmarlo.

Minutos después del ataque, policías arribaron al lugar del ataque.

Supuestamente el sospechoso sacó una pistola y efectuó
disparos al aire, pero fue desarmado por los guardias, con los cuales empezaron
a discutir.

Posteriormente los gatilleros bajaron al estacionamiento
hasta un vehículo, na Rubicon gris, de donde sacaron un fusil AK-47, con
incrustaciones de oro, y un rifle AR-15, además de una pistola calibre 45.

Ya después sobrevino el primer ataque desde el
estacionamiento. Raúl alcanzó a correr con dirección hacia el baño, pero cayó
herido. Zuzel cayó junto a él. Yamileth a un costado, junto con otros jóvenes
que se revolvían de dolor y desesperación por sobrevivir.

En las mesas quedaron las cubetas de cerveza a medio consumir, en el piso bolsos de mujer y zapatillas que ya se revolvían con la sangre de los heridos. Y cuando los clientes y trabajadores pensaron que ya había pasado todo, por la entrada al bar aparecieron los tres gatilleros empuñando las armas y disparando. Cuentan que uno de los pistoleros se acercó hasta donde yacía Raúl y lo remató. Las huellas de algunos de los impactos de bala quedaron marcados en la pared. Después del ataque, los sicarios salieron del bar, bajaron las escaleras y huyeron en una camioneta.

Las balas disparadas por los fusiles AK-47Natravesaron los cristales del bar El Pirata

Minutos después algunos de los heridos fueron auxiliados por
las personas que resultaron ilesas, quienes los trasladaron en autos
particulares a diferentes hospitales; otros fueron auxiliados por policías y
paramédicos de la Cruz Roja, como “José”.

Con base en el testimonio de algunos de los sobrevivientes,
el móvil del ataque que se ha sostenido durante este tiempo y que fue informada
por el entonces procurador Marco Antonio Higuera Gómez, es que efectivamente en
el bar se registró una riña entre el personal de seguridad contra tres
presuntos sicarios. Y que la riña detonó el ataque al bar “El Pirata”, en esa
noche de trago, fiesta…y balas. Pero los responsables aún siguen libres.

Fotos: CONTRALUZ/JUAN CARLO CRUZ

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