Dayana, la pequeña de 5 años para la que no hay justicia

Hoy se cumplen tres años de la desaparición y cruel asesinato de la pequeña de 5 años y el caso sigue impune en Sinaloa

COLATERAL SINALOA/Redacción

“Le tenemos buenas noticias”, escuchó decir por teléfono doña Daniela, madre de Dayana, la pequeña de casi seis años raptada y desaparecida ese 6 de junio de 2017, en la sindicatura de San Pedro, en Navolato.
“Le hablamos de la Fiscalía y necesitamos que venga, le vamos a informar sobre su hija Dayana”, dijo la voz al otro lado del teléfono a doña Daniela.
“Tenemos buenas noticias”, terminó de decir la voz a la afligida madre que llevaba ya 144 días con una vida que ya no era vida.
Era la mañana del sábado 28 de octubre de 2017, y a la mamá de la pequeña se le aceleró el corazón y en sus ojos brilló la esperanza de ver a su hija.
El 6 de junio del 2017, Dayana salió a la tienda y no volvió a su casa donde su familia se quedó esperando a que regresara, en la sindicatura de San Pedro, en Navolato.
Era apenas el primer semestre del gobierno de Quirino Ordaz Coppel, y también los primeros meses de la Alerta de Violencia de Género Contra las Mujeres, cuya aplicación e instrumentación resultó un fracaso, según lo reconoció el mismo mandatario y los organismos de mujeres.
Habían pasado ya poco más de cuatro meses cuando la familia recibió la llamada de la Fiscalía de Sinaloa.

“Nos dijeron que nos tenían buenas noticias, pensé que habían encontrado a mi niña, que la iba a ver viva”, contó doña Daniela con los ojos rojos de tanto llanto. Pero no. Una hora después de ese 28 de octubre de 2017, la Fiscalía General de Sinaloa le informó a doña Daniela que habían encontrado restos óseos (un cráneo), a los cuales realizaron pruebas científicas que dieron como resultado que pertenecen a la pequeña Dayana. Le informaron que su pequeña hija estaba muerta.

Pero doña Daniela y su padre don Gregorio, abuelo de Dayana, no aceptaron ese dictamen y exigieron una nueva prueba con otro laboratorio para estar completamente seguros del resultado y si en realidad pertenía a la pequeña.
“Pedimos que se hiciera otra prueba, porque no creemos que nada más con lo que encontraron puedan decirnos que es Dayana. La Fiscalía aceptó hacer las pruebas que sean necesarias, pero pedimos estar presentes”, comentó don Gregorio a la puerta de la casa rentada donde vivían en San Pedro.
Unas horas después de ese sábado, la Fiscalía, encargada de investigar la desaparición de Dayana y ahora responsable de hallar al asesino del nuevo feminicidio registrado en Sinaloa, daba a conocer los pormenores del hallazgo de los restos óseos, e informaba sobre la exhaustiva investigación que realizó para tratar de encontrar con vida a la pequeña.
“Es importante destacar que desde el primer momento se determinó un grupo especial de investigadores quienes de manera constante y permanente, todos los días, desde la desaparición y de manera ininterrumpida son quienes han llevado a cabo recorridos en todos los poblados aledaños, caminos, canales, ríos, lagunas, parcelas, que se localizan en las inmediaciones del municipio de Navolato, así como diversas investigaciones, incluyendo algunos otros estados del país”, dijo Juan José Ríos Estavillo, titular de la Fiscalía General del Estado (FGE).
El fiscal explicó ese día que el lunes 23 de octubre de 2017, una llamada anónima alertó a la FGE sobre el hallazgo de una osamenta en las inmediaciones del campo Mula, entre los ejidos Balbuena y Buenos Aires, a dos kilómetros de donde vivía Dayana, en San Pedro. Los restos fueron analizados por el Servicio Médico Forense.
“Hoy podemos concluir que los restos óseos, sí corresponde a Dayana de quien la Fiscalía tiene en trámite una carpeta de investigación por el delito de privación ilegal de la libertad. A partir de este momento, la Fiscalía inicia otra investigación y abre una nueva carpeta, pero ahora por el delito de feminicidio en contra de quien o quienes resulten responsables…”, informó entonces el fiscal.
Los restos de Dayana, aseguró el funcionario público, fueron “sembrados” en el lugar del hallazgo, ya que ese lugar ya había sido inspeccionado durante los operativos de búsqueda realizados por las corporaciones policiacas.
“Esto nos lleva a presumir que la niña no salió de la zona de Navolato, fue asesinada en algún lugar de esa misma zona y de los datos de prueba obtenidos durante la investigación se presume que posteriormente parte de sus restos fueron colocados en el lugar antes descrito”.
Luego de la desaparición, decenas de vecinos se solidarizaron con la familia de Dayana. Marcharon, bloquearon carreteras y exigieron justicia. Y eso de alguna forma sirvió de presión para que las autoridades de procuración de justicia y de seguridad implementaran “un intenso operativo y arduo trabajo de investigación para dar con su paradero y regreso con su familia”.
Meses después, el 5 de abril del 2018, La Fiscalía General de Sinaloa identificó a un policía municipal de Navolato como el presunto autor de la desaparición y asesinato de la niña Dayana, de 6 años.
Juan José Ríos Estavillo, fiscal General de Sinaloa, aseguró que dicho elemento, identificado como Miguel Eduardo Burgos Varela, estuvo trabajando en la Secretaría de Seguridad Pública de Navolato hasta el 8 de febrero de ese año, pero que al enterarse de que lo andaban buscando, “desapareció”.
En esos meses del 2018, la Fiscalía de Sinaloa informó que realizó una exhaustiva investigación que la llevó a identificar al ex policía como autor de otros dos crímenes contra jóvenes mujeres de Navolato.
Sin embargo esa exhaustiva investigación realizada por la dependencia encargada de investigar los crímenes que se cometen en Sinaloa, incluyendo los asesinatos de mujeres, no fue suficiente para encontrar con vida a Dayana y evitar que fuera asesinada; como tampoco han sido suficientes tres años para detener al responsable del crimen.

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