Acaban los días de gloria de “El Chapo”: es culpable de todos los cargos y piden cadena perpetua

Por Redacción / Sin Embargo
febrero 12, 2019

Durante los tres meses de juicio contra el capo mexicano Joaquín Guzmán Loera, por la corte de Brooklyn desfilaron 56 testigos, de los cuales 14 eran antiguos colaboradores o socios de “El Chapo; la joven esposa del narcotraficantes, Emma Coronel, apenas faltó cuatro días a las múltiples sesiones, acudiendo acompañada en alguna ocasión de sus gemelas; pasaron también personas de todas las nacionalidades (dominicanos, argentinos, ecuatorianos, alemanes y franceses) y de todas las profesiones posibles.

Mientras, un tema persistente en el juicio contra Guzmán Loera fue: cómo la corrupción oficial generalizada en México complica los esfuerzos de las autoridades estadounidenses para investigar y capturar a los involucrados en el tráfico de drogas.

Nueva York/Ciudad de México, 12 de febrero
(EFE/Ap/SinEmbargo).– El jurado del proceso en Nueva York contra el mexicano
Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, procesado por narcotráfico, lo declaró este
martes culpable de los 10 cargos que enfrentó en un juicio que duró casi tres
meses. Uno de las acusaciones centrales contra el narcotraficante mexicano es
ser el líder del Cártel de Sinaloa y, a partir de ahí, toda una serie de
crímenes que alcanzaron repercusión internacional.

El jurado lo condenó por los 10 cargos que probablemente lo
pondrán tras las rejas por el resto de su vida. Su sentencia se conocerá el 25
de junio.

Algunas de las evidencias se basan en declaraciones de 14
delincuentes que cooperaron con las autoridades. Muchos hablaron sobre la
voluntad de Guzmán Loera para usar la violencia en contra de sus enemigos. De
acuerdo con la Fiscalía, el cártel del capo mexicano traficó al menos 200
toneladas de cocaína a Estados Unidos durante más de dos décadas.

Reproducción fotográfica de un dibujo realizado por la
artista Jane Rosenberg donde aparece Emma Coronel (d), esposa del
narcotraficante mexicano Joaquín “el Chapo” Guzmán (4-d), mientras escucha el
veredicto leído por el juez de la corte federal de Brooklyn. Foto: EFE

El periodista Alan Feuer, quien ha cubierto el juicio contra
“El Chapo” para el diario The New York Times, describió este mediodía –a través
de su cuenta de Twitter–cómo el capo mexicano escuchó el veredicto: “‘El Chapo’
parecía un poco sorprendido sentado junto a sus abogados y escuchando los
veredictos de culpable que le llegaban través del traductor. Cuando el
veredicto se completó, ‘El Chapo’ miró a su esposa Emma Coronel. Con lágrimas en
los ojos ella le mostró un pulgar hacia arriba”.

Detalló además que en el lobby de la Corte, los alguaciles
estadounidenses se encuentran completamente armados y con equipo de combate que
incluye cascos, gafas de visión nocturna y chalecos.

La agencia AP indicó que cuando al jurado le dio permiso de
retirase de la sala, Guzmán Loera se reclinó en su silla para llamar la
atención de su esposa, quien le dio un sutil gesto de aprobación con los
pulgares, c.

Los casi tres meses de testimonios en el tribunal federal de
Brooklyn incluyeron relatos de asesinatos grotescos, sobornos políticos,
cocaína oculta en latas de chiles jalapeños y una fuga con su amante, ambos
desnudos, a través de un túnel.

Las condenas podrían sumar décadas de encierro para el
artista de la fuga de 61 años en una prisión de máxima seguridad elegida para
frustrar cualquier posibilidad de uno de esos escapes que avergonzaron a su
país natal.

Emma Coronel Aispuro, centro, esposa de Joaquín “El Chapo”
Guzmán, arriba a la corte federal en Nueva York, martes 12 de febrero de 2019.
Foto: AP

Los jurados, cuyas identidades se mantuvieron en secreto,
acordaron el veredicto tras seis días de deliberaciones sobre un “alud” de
pruebas, al decir de las autoridades, reunidas desde fines de la década de los
80 para demostrar que Guzmán y su siniestro cártel de Sinaloa ganaron miles de
millones de dólares con el contrabando de toneladas de cocaína, heroína,
metanfetamina y marihuana a Estados Unidos.

Los testimonios revelaron que las drogas ingresaron desde
México a través de túneles secretos u ocultas en camiones cisterna, automóviles
y vagones de ferrocarril, todos los cuales atravesaron puertos legales de
entrada, un indicio de que las barreras fronterizas no le preocupaban
demasiado.

Catorce delincuentes que cooperaron con las autoridades
hablaron sobre la voluntad de Guzmán para usar la violencia en contra de sus
enemigos.

LOS CARGOS

Los cargos contra Guzmán Loera por los que el jurado lo
encontró culpable son los siguientes:

1. Participar en una empresa criminal continua.

2. Conspiración internacional para manufacturar y distribuir
cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana .

3. Conspiración para importación de cocaína

4.- Conspiración para distribución de cocaína.

5. Distribución internacional de cocaína.

6. Otro por distribución internacional de cocaína.

7. Uno más por distribución internacional de cocaína.

8. Y un cuarto por distribución internacional de cocaína.

9. Uso de armas de fuego.

10. Conspiración para lavado de dinero procedente del
narcotráfico.

SUS FUGAS Y DETENCIONES

Joaquín Guzmán Loera es considerado como el narcotraficante
más huidizo por sus fugas de cárceles de alta seguridad y dirigir uno de los
cárteles más exitosos en el suministro de droga a Estados Unidos, así como una
de los más mediáticos en la historia. “El Chapo” comenzó su carrera en la
década de 1980, en la época de capos como Rafael Caro Quintero, hoy prófugo, y
el fallecido Amado Carrillo Fuentes, alias “el Señor de los Cielos”, miembros
de la primera generación de grandes narcotraficantes mexicanos.

Fue lugarteniente de Miguel Ángel Félix Gallardo, jefe del
cártel de Guadalajara, y pionero en el transporte de cocaína y marihuana en
grandes aviones Boeing desde Colombia a Estados Unidos, que regresaban cargados
de millones de dólares en billetes pequeños.

La captura en 1989 de Félix Gallardo provocó la división del
cártel de Guadalajara y llevó a Guzmán a fundar el de Sinaloa, con el que se
consolidó como máximo líder del narcotráfico en México. Ya con el control en
sus manos, la organización comenzó a utilizar túneles para llevar a Estados
Unidos la droga que provenía de los cárteles de Cali y Medellín (Colombia).

Guzmán Loera fue capturado por primera vez en Guatemala el 9
de junio de 1993, que lo entregó a México, donde fue condenado a 12 años de
prisión por un delito de cohecho.

Su condena comenzó en la prisión de máxima seguridad del
Altiplano en el Estado de México, pero en 1995 fue trasladado a la de Puente
Grande, a las afueras de Guadalajara, de la que escapó en enero de 2001,
supuestamente en un carrito de lavandería con ayuda de guardias.

A raíz de la muerte del terrorista Osama Bin Laden, líder de
Al Qaeda, Guzmán encabezaba en 2011 la lista de los 10 fugitivos más buscados
que la revista estadounidense Forbes elabora desde 2008 a partir de información
de distintas agencias de seguridad estadounidenses. La misma publicación lo
clasificaba entre los hombres más adinerados del mundo, con una fortuna de más
de mil millones de dólares.

No fue sino hasta el 22 de febrero 2014, durante el Gobierno
del ex Presidente Enrique Peña Nieto, cuando las autoridades consiguieron
capturarlo en el puerto de Mazatlán, Sinaloa, y nuevamente lo llevaron al penal
del Altiplano.

Sin embargo, huyó el 11 de julio de 2015 en una fuga de
película a través de un túnel conectado con la ducha de su celda de una
longitud de mil 500 metros cavado por hombres que trabajaban para él. Esto dejó
en ridículo a la administración de Peña Nieto, quien había llegado a afirmar
que una segunda fuga de “El Chapo” sería “imperdonable”.

El 8 de enero de 2016 las autoridades consiguieron
capturarlo de nuevo en una operación en Los Mochis, Sinaloa, tras lo que fue
llevado de nuevo a Altiplano. Debido al gran riesgo de fuga, fue extraditado a
Estados Unidos en enero de 2017 y trasladado al Centro Correccional
Metropolitano de Manhattan, en Nueva York.

LAS CLAVES DEL JUICIO

TESTIGOS: Por la corte de Brooklyn desfilaron 56 testigos,
de los cuales 14 eran antiguos colaboradores o socios de “El Chapo”,
encarcelados en EU, bien porque fueron detenidos en el país, o porque fueron
extraditados a territorio estadounidense.

Ante el jurado pasaron algunas de las personas más cercanas
al capo, “manos derechas”, como “El Vicentillo” Zambada -hijo de Ismael “El
Mayo” Zambada, colíder del cártel del Sinaloa-, o un antiguo colaborador
llamado Dámaso López. También colaboraron con la Fiscalía antiguos
“secretarios” del Chapo, como los hermanos Jorge y Alex Cifuentes.

Ante el jurado pasaron algunas de las personas más cercanas al capo, “manos derechas”, como “El Vicentillo” Zambada.

EL RELATO DE SUS FUGAS: No faltaron los relatos de las huidas de “El Chapo” de las prisiones de Puente Grande y el Altiplano, ambas en México, así como el transporte de cocaína en latas de jalapeños. “El Chapo” llegó a pensar en traficar con un submarino.

“El Vicentillo” contó cómo “El Chapo” le narró su huida a
bordo de un carro de lavandería del primer presidio, cuando un trabajador de la
prisión llamado “Chito” le escondió bajo mantas y sábanas, y Guzmán contaba las
puertas escuchando los ruidos que hacían.

Por otro lado, Dámaso López explicó la huida a través de un
túnel de la cárcel del Altiplano en 2015, cuando el capo ordenó la construcción
de dicho pasadizo para que pudiera huir del correccional.

También se desveló el encargo de asesinatos de competidores
y socios desleales, incluso torturas, lo que en cualquier caso no forma parte
de los cargos al ser juzgado en tierra estadounidense.

LA FISCALÍA: En su alegato final, la Fiscalía insistió en la
“montaña de evidencias” que probaban la culpabilidad de “El Chapo”.

No sólo los testimonios de los cooperantes, sino también los
especialistas de las diferentes agencias de seguridad que participaron en las
capturas del capo o en las investigaciones.

Explicó al jurado que lo importante del proceso contra “El
Chapo” no es demostrar si éste era el máximo líder del cártel de Sinaloa, sino
catalogarlo como un jefe, “organizador, supervisor u otra posición de esa
organización” para condenarlo por narcotráfico.

LA DEFENSA: La defensa resumió su postura final atacando la
veracidad de los testigos cooperantes, todos ellos “mentirosos y criminales”,
por lo que apela a la duda razonable para no condenar.

Los defensores pidieron al jurado que se “aferren a sus
dudas” y declaren a Guzmán no culpable ya que, de acuerdo con su criterio, no
ha quedado demostrado que “El Chapo” fuera el líder del cártel.

Durante todo el juicio la defensa defendió que el liderazgo
del cártel fue de “El Mayo” Zambada y que “El Chapo” no es otra cosa que un
chivo expiatorio mientras Zambada sigue libre.

LA FAMILIA DEL CAPO: La joven esposa del capo, Emma Coronel,
apenas faltó cuatro días a las múltiples sesiones del juicio contra su marido,
32 años mayor que ella, acudiendo acompañada en alguna ocasión de sus gemelas.

Coronel tuvo que afrontar la lectura de conversaciones y
cartas de amor que Guzmán mandaba a sus amantes, incluso a la testifical de una
de ellas, Lucero Sánchez, la “Chapodiputada”, que aseguró que la relación que
mantuvo con “El Chapo” entre 2011 y 2013 fue “de pareja”.

LA CORRUPCIÓN EN MÉXICO: En el mismo tribunal en Brooklyn,
un ex Procurador de justicia mexicano se declaró culpable el mes pasado de
recibir sobornos de narcotraficantes.

Esa yuxtaposición resalta un tema persistente en el juicio
contra Guzmán: cómo la corrupción oficial generalizada en México complica los
esfuerzos de las autoridades estadounidenses para investigar y capturar a los
involucrados en el tráfico de drogas.

Uno de ellos declaró que el cártel de Sinaloa le pagó 10
millones de dólares, dos veces, a un comandante de la Policía Federal mexicana.
Otro dijo que el ex jefe de la seguridad federal recibió un pago de 6 millones,
al tiempo que un general pagó 100 mil. Los testigos hablaron de cómo Guzmán
tuvo una escolta policial tras escaparse de la prisión y cómo se les pidió a
políticos ayuda para embarcar 100 toneladas de cocaína en un buque-tanque. En
el testimonio más sensacional, uno de los ex colaboradores de Guzmán dijo que escuchó
a éste alardear de que le había pagado 100 millones de dólares al entonces
Presidente mexicano Enrique Peña Nieto.

“La corrupción ha sido desenfrenada”, dijo Arturo Fontes, un
ex agente del FBI que se pasó años investigando la organización de drogas de
Guzmán. “Sabíamos siempre que había riesgo de que la información le llegase a
la persona errónea”.

Los funcionarios mexicanos implicados han negado las
acusaciones, diciendo que son inventos de criminales. Y las acusaciones de
corrupción han sido mayormente una atracción secundaria en el juicio contra
Guzmán, que está acusado de liderar un cártel que envió toneladas de cocaína a
Estados Unidos. Sus abogados han dicho que Guzmán no era el verdadero jefe y
que el capo real sigue en libertad en México, protegido por una red de
sobornos.

Fotografía de la entrada al tribunal del Distrito Sur este
miércoles, en en Brooklyn, Nueva York. Foto: EFE

LA ATRACCIÓN TURÍSTICA: Pocas estampas neoyorquinas son más
reconocibles que el perfil del puente de Brooklyn sobre el skyline de Manhattan
pero, desde hace tres meses, los turistas que viajaban a Nueva York tuvieron
otra atracción de película a 100 metros de la pasarela: el juicio público a
Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

La relación entre los visitantes y la prensa fue tensa desde
que The New York Times publicó un reportaje en el que desvelaba algunos trucos
para asegurarse la entrada como público a la sala, a costa de dejar a numerosos
periodistas que cubren el proceso fuera, relegados a una segunda sala
habilitada para presenciar el juicio, pero sin poder ver en directo al Chapo o
a su esposa, Emma Coronel.

Muchos de los turistas no se quedaban todo el día en la
corte, sino que sacian su curiosidad por ver al narcotraficante y se iban una
hora después.

Por la corte de Brooklyn pasaron personas de todas las
nacionalidades (dominicanos, argentinos, ecuatorianos, alemanes y franceses) y
de todas las profesiones posibles. Incluso estudiantes de diversas disciplinas
como el Derecho desfilaron por la sala, tratando de aprender algo de un juicio
que promete pasar a la historia.

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